Asentado en el filial azulgrana de Lluís Pujol, entonces Barça Atlètic, la falta de resultados en 1989 –descendieron de Segunda a Segunda B- y que Danny Muller era su rival por el puesto (además del yerno del propio Johan Cruyff, entrenador del primer equipo), hicieron que Vilanova perdiera protagonismo en el club. Aun así, el holandés le llamó para disputar dos amistosos, el primero contra el Banyoles (2-6; día en el que también se estrenó Pep); el segundo ante el Palamós (2-1), siempre figurante en las segundas partes.
Sin más recorrido como azulgrana, Vilanova se marcha al Figueres de Jorge D’Alessandro, equipo en el que llegaría a jugar la promoción de ascenso a Primera en 1992. Allí, además, coincidió con Aureli Altimira, Albert Valentín y Pere Gratacós, actual preparador físico, responsable de la gestión de la secretaría técnica y relaciones deportivas del Barcelona, respectivamente. También estaba otro exazulgrana, Alejo Indias, uno de los pioneros en ponerle el apodo de Marqués, toda vez que era fino y elegante en el manejo del balón al tiempo que siempre quería el césped bien regado y bien cortado, pendiente de cualquier detalle. “Manejaba códigos, valores de vestuario y era riguroso y analista. Tito ama el fútbol”, le reconocía D’Alessandro. Su excelente participación en el Figueres hizo que el Celta le diera la tentativa de Primera, donde pasó tres años.
fuentes:
http://falso9blog.com/wp-content/uploads/1003_aaaTito-Vilanova-en-una-jugada-cu_54285653144_54115221154_600_396.jpg
http://www.ua-football.com/foreign/spain/50bc5ba7.html
http://deportes.elpais.com/deportes/2014/04/25/actualidad/1398425389_621972.html


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