miércoles, 14 de mayo de 2014

La sensación de inseguridad según un informe de la Universidad Católica luego de la frase de Anibal

Informe año 2009


Informe de Prensa
UCA
Inseguridad y miedo al delito:
De acuerdo con los resultados de la Encuesta de la Deuda Social Argentina, en los últimos
años se produjo un aumento, no sólo en los niveles de delincuencia, sino también
en la percepción de inseguridad o miedo al delito de la población argentina.
Desde el año 2004 el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica
Argentina realiza un relevamiento anual de hogares y personas mayores de 18 años en el que
se monitorea la evolución de una serie de indicadores de déficit de las dimensiones del desarrollo
humano y social en los principales aglomerados urbanos de nuestro país (ver ficha
técnica de la encuesta).
En este informe se presentan los resultados que la Encuesta de la Deuda Social Argentina
(EDSA) 2004-2009 arrojó en torno a una serie de indicadores que dan cuenta del grado vulnerabilidad
en el que se encuentra nuestra sociedad frente al problema del delito. Para ello, se
encaró la dimensión del problema desde su doble naturaleza: tanto desde la cantidad o número
de delitos registrados como desde la percepción o sentimiento de inseguridad que experimentan
las personas ya que ambas caras afectan un aspecto importante del desarrollo humano e integración
social de las personas. De esta forma, el indicador de inseguridad efectiva permite
cuantificar la proporción de población que ha sufrido un hecho delictivo personalmente o algún
miembro de su hogar, en el período comprendido por los doce meses anteriores a la entrevista.
Por su parte, el indicador de sensación de inseguridad identifica a aquellas personas que dicen
experimentar temor a sufrir algún tipo de delito en el futuro cercano.
De acuerdo al enfoque sobre capacidades, existe un conjunto de capacidades básicas que deben
ser aseguradas a cada persona en virtud de su dignidad humana. Entre estas se encuentran las relacionadas
con la integridad corporal y la afiliación que responden al derecho a gozar de libertad
de movimiento y seguridad y a la capacidad de vivir con otros, de establecer relaciones sociales,
de ser respetado y no discriminado.
Los resultados de la EDSA denotan un lento pero sistemático crecimiento tanto en los índices de
delincuencia como en el temor o miedo al delito durante todo el período de análisis. Asimismo,
un estudio sobre la relación que existe entre ambas caras del problema del delito demuestra que
existe una cierta relación entre haber sufrido un hecho delictivo y el temor al mismo y entre la
clase social y otras características de los entrevistados y el problema de la inseguridad.
Inseguridad
La figura 1 da cuenta de un
crecimiento constante de la
inseguridad entre los años
2004 y 2009. En el último
relevamiento, tres de cada
diez entrevistados dijeron
haber sido víctimas, personalmente
o algún miembro
de su hogar, de un hecho
delictivo en el último año.
A pesar de que los sectores
más carenciados son quienes
se encuentran en situación
de mayor vulnerabilidad
frente a la delincuencia,
ya que la mayoría de las
veces la sufren en su ámbito
residencial, son los de los
de la escala socioeconómica
más alta y los más educados
los que registraron un mayor
número de delitos concretos.
Un 30,3% de la población
del estrato medio
alto y un 32% de los más
educados dijeron haber sufrido
un delito en el último
año contra un 16,8% del
muy bajo y 24% de los de
menor educación que respondieron
lo mismo. Sin
embargo, el aumento de la
inseguridad fue impulsado
por el crecimiento de la
misma en los estratos bajo y
medio bajo (pasando de
18,8% a 27,6% en el primer
caso y de 30,5 a 32,5% en
el segundo) ya que en las
puntas disminuyeron los
hecho delictivos. Por su
parte, un análisis por edad
demuestra que a medida en
que se avanza en nivel etario
se reduce la probabilidad
de sufrir un hecho delictivo
(figura 2).
Figura 1: Inseguridad
Evolución 2004-2009
Población de 18 años y más (en porcentaje)
22,0
21,1
20,2
23,5
25,8
27,3
0
10
20
30
40
2004 2005 2006 2007 2008 2009
Fuente: EDSA, Observatorio de la Deuda Social Argentina. UCA.
Figura 2: Inseguridad
Años 2008 y 2009 según características seleccionadas
Población de 18 años y más (en porcentaje)
21,6
18,8
30,5
32,4
21,3
32,3
30,1
26,1
19,1
16,8
27,6
32,5
30,3
24,0
32,0 31,6
26,9
21,6
0
10
20
30
40
Muy Bajo Bajo Medio Bajo Medio Alto Nivel
educativo
bajo
Nivel
educativo
alto
18 a 34
años
35 a 59
años
60 y más
Estrato socioeconómico Educación Edad
2008 2009
Fuente: EDSA, Observatorio de la Deuda Social Argentina. UCA.
Miedo al delito
Al igual que la inseguridad,
el miedo al delito tuvo
un comportamiento
ascendente durante todo el
período de análisis. Sin
embargo, las cifras demuestran
un nivel de percepción
de inseguridad
bastante superior al de delitos
concretos producidos.
En el año 2004 el 68,4%
de los encuestados respondieron
como alta la probabilidad
de sufrir un delito
en el futuro cercano y ese
porcentaje aumentó al
77,4% en el año 2009 (figura
3).
Fueron, al igual que en la
inseguridad fueron los de
los estratos socioeconómicos
más alto y los de mayor
educación quienes
percibieron un mayor temor
ubicándose en torno al
80% (contra 66,4% en el
estrato muy bajo y 75,2%
en los menos educados) en
el 2009. Es importante
aclarar que a pesar de que
el miedo al delito aumentó
en los sectores medios y
más pudientes, el mismo
se redujo durante el último
bienio en el estrato muy
bajo (de 73,7% a 66,4%).
Un análisis por edad demuestra
que quieres se
encuentran en edades centrales
sufren en mayor medida
el miedo al crimen y
que contrariamente a la
tendencia general los más
jóvenes vivenciaron una
reducción del mismo pasando
de 77,6% en 2008 a
73,2% en 2009 (figura 4).
Miedo al delito e inseguridad
Como lo demuestra la figura
5 existe una cierta relación
entre la sensación de inseguridad
y el haber sido
víctima o no de un hecho de
delincuencia. El miedo al
crimen aumenta en la medida
en que se registran mayores
delitos concretos en
todos los estratos socioeconómicos
pero sobre todo
en el estrato muy bajo donde
el temor al delito alcanza
el 86,2% en caso de haber
sido víctima de un hecho
delictivo y disminuye al
62,4% en caso de no haberlo
sido.
A pesar de que el análisis
según aglomerado indica
que los niveles de inseguridad
registrados en las ciudades
del interior superan a
los del Gran Buenos Aires,
es en este último donde
prevalece el temor o miedo
al crimen. Durante el 2009,
el 28,6% de los residentes
en el interior del país dijeron
haber sido víctimas de
un hecho de delincuencia
mientras que en el GBA el
porcentaje se reduce al
26,9%. Por el contrario, la
percepción de inseguridad
afecta al 73,8% de los encuestados
del interior
elevándose dicho porcentaje
al 78,5% en el GBA. La
misma relación se verifica
al analizar los datos del
2008 (figura 6).
Consideraciones finales
En los últimos años en la Argentina el problema de la inseguridad se ha instalado como centro de
debate de las preocupaciones públicas compitiendo, en nivel de importancia, con la deuda socioeconómica
que mantiene nuestro país. De esta forma, el mismo se ha colocado al frente de las demandas
políticas y sociales y en primer plano en noticieros, diarios y otros medios de comunicación.
Frente a esto, el gobierno en marzo del 2009 lanzó un plan de seguridad con el objetivo de
disminuir el número de delitos en todo el país. Sin embargo, los datos presentados indican un aumento
progresivo de la inseguridad y del miedo al delito entre los años 2004 y 2009 sin producirse
una mejora a partir del plan.
De acuerdo con los resultados de la EDSA, el sentimiento de inseguridad surge del crecimiento
concreto de delitos, pero también ese sentimiento de vulnerabilidad y miedo tiende a permanecer
alto independientemente de lo que ocurre con los hechos delictivos. Según datos internacionales, el
sentimiento de inseguridad supera generalmente la ocurrencia efectiva de delitos, pero en la Argentina,
esa brecha es particularmente amplia. En un contexto de alta desconfianza institucional, las
políticas públicas deben apuntar tanto a reducir la cantidad de hechos delictivos como también a
generar una política específica para descender la alta sensación de vulnerabilidad presente en nuestra
sociedad.
Asimismo, la inseguridad se ve afectada por las diferentes características de los entrevistados. A
pesar de que los estratos más vulnerables son los que sufren en mayor medida los efectos de la delincuencia,
fue en los estratos más pudientes donde se verificaron concretamente un mayor número
de delitos y una mayor sensación de inseguridad. Por su parte, a pesar de que los más jóvenes declararon
mayores niveles de victimización, fueron a su vez, los que presentaron un menor grado de
vulnerabilidad frente al delito o una menor percepción de inseguridad. Asimismo, el análisis por
aglomerado da cuenta de la existencia de una mayor predisposición al miedo en el Gran Buenos
Aires contra un mayor grado de inseguridad en las ciudades del interior.
La inseguridad y el miedo al crimen son dos caras de una misma moneda: el problema del delito.
Sin embargo, ambas cobran identidad propia y se ven afectadas en diferente medida por las características
socioeconómicas, habitacionales y generacionales de las personas. Por esta razón es importante
analizar este problema observando tanto el hecho delictivo en si mismo como la percepción
de inseguridad que experimentan los individuos.
Observatorio de la Deuda Social Argentina Universidad Católica Argentina Abril 2010
Av. Alicia Moreau de Justo 1500, 4º Piso, Of. 462 Tel: 4338-0615 e-mail: investigacion_institucional@uca.edu.ar
FICHA TÉCNICA DE LA ENCUESTA
ÁMBITO
Conglomerados urbanos con mas de 200 mil habitantes: Área Metropolitana del
Gran Buenos Aires, Gran Córdoba, Gran Salta, Gran Mendoza, Gran Rosario,
Gran Resistencia, Paraná, Neuquén-Plottier y Bahía Blanca.
UNIVERSO Población de 18 anos y mas / Hogares particulares.
TAMAÑO DE LA
MUESTRA
2.520 encuestados.
TIPO DE
ENCUESTA
Multipropósito y longitudinal.
ASIGNACIÓN No proporcional.
PUNTOS DE
MUESTREO
420 radios censales.
PROCEDIMIENTO
DE MUESTREO
Muestreo aleatorio de radios de la población de 18 anos y mas de cada aglomerado
considerado. Las manzanas al interior de cada punto muestra barrial y las
viviendas de cada manzana se seleccionaron aleatoriamente a través de un muestreo
sistemático, mientras que los individuos dentro de cada vivienda fueron
seleccionados mediante un sistema de cuotas de sexo y edad. Los cuestionarios
se aplicaron mediante entrevista personal en los domicilios. Estratificación socioeconómica
efectuada a partir de la clasificación de conglomerados residenciales
de hogares según el perfil educativo predominante de los jefes de hogar en las
unidades censales. Cinco espacios residenciales socioeducativos (ERS): ERS
Muy Bajo, ERS Bajo, ERS Medio Bajo, ERS Medio y ERS Medio Alto.
ERROR
MUESTRAL
Bajo el diseño estratificado el margen de error total es de ±2,81% (para la estimación
de una proporción poblacional del 0,5 e intervalos de confianza del
95%).





fuente:
http://www.uca.edu.ar/uca/common/grupo68/files/Informe_Inseguridad_Miedo.pdf

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