miércoles, 14 de mayo de 2014

En 1997 el diario La Nación hace referencia a la sensación de inseguridad

Lunes 07 de abril de 1997
La comunidad se siente insegura
La grave situación admite varias explicaciones. Por ejemplo, el desvirtuamiento de frenos morales y pautas éticas y religiosas que en otros tiempos merecían generalizado respeto, la desmesurada apetencia de bienes materiales y el desenfreno de ciertas conductas delictivas, potenciado por la adicción a los narcoestimulantes. También es atribuida, entre otras causas, a la lenidad de las leyes penales y a la permisividad y lentitud de la Justicia. En cambio, otros enfoques, no siempre desinteresados ni imparciales, hacen hincapié en la disminución de las posibilidades de alcanzar y mantener niveles de vida dignos, lo cual "alegan" empujaría a delinquir a parte de la población necesitada.
Hace poco tiempo, las autoridades policiales han debido admitir que si bien las estadísticas no demuestran un notable aumento de los índices de criminalidad, incluso los atracos de menor cuantía ahora suelen tener desenlaces violentos. Convalidarían, en suma, la generalizada sospecha de que crece la delincuencia, paulatinamente más y más joven e inescrupulosa, capaz de matar por unas pocas monedas o, más terrible aún, porque sí. Ese ensañamiento, es sabido, no hace diferencias entre personas inermes y custodios del orden público: la Policía también padece la violencia delictiva, que ha engrosado sus honrosas nóminas de caídos en cumplimiento del deber. Nuevas y osadas modalidades del delito contribuyen a exacerbar la sensación de desprotección que embarga a la comunidad. Una de ellas son los asaltos a los pasajeros de taxis que, por otra parte, no son exclusiva obra de una mafia enquistada en el Aeroparque, como erróneamente se suele suponer, ni tampoco se limitan al Centro, los ámbitos de la zona bancaria y los barrios de alto poder adquisitivo, pues los asaltantes sobre ruedas llevan a cabo sus fechorías en casi toda la ciudad.
Hay indicios fehacientes, entonces, de que la delincuencia da señales de estar decidida a desafiar a la sociedad. Hacerle frente requiere la actitud solidaria de todos sus integrantes; sin embargo, el esfuerzo más institucional y sistemático debe recaer, sin dudas, en los cuerpos policiales, cuya delicada misión de proteger a la comunidad ha de estar respaldada por salarios dignos, preparación adecuada y elementos modernos; en los responsables de elaborar y sancionar las normas penales, cuya labor no tiene que estar influenciada por intereses subalternos, y en la Justicia, a la que compete aplicar esa legislación con rigor y sin demoras.
Si llegase a subsistir "sin soluciones" la sensación de inseguridad que afecta a gran parte de la población metropolitana, el temor se podría convertir en pánico. Una alternativa por demás inquietante porque, como lo demuestran episodios recientes que son de conocimiento público y el notable aumento de las armas de fuego en poder de particulares "autorizados o no", ese estado extremo induce a defenderse por mano propia. Y la experiencia indica que cuando esa situación anárquica se torna crónica ya no queda más tiempo ni hay recursos apropiados para ponerle límites. .



fuente:
http://www.lanacion.com.ar/66590-la-comunidad-se-siente-insegura

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