miércoles, 14 de mayo de 2014

"La violencia es entendida por algunos como una forma de acceder a un momento de protagonismo"

Fanática de la moda, tenía el sueño de viajar a Buenos Aires. En ese sueño se veía a si misma recorriendo shoppings, comprándose ropa. Así era Naira Ayelén Cofreces, una chica de 17 años como tantas otras, alegre y preocupada por estar siempre bien arreglada y verse bien. El último miércoles de abril ese y todos los sueños de Naira quedaron truncos cuando, a la salida del colegio nocturno donde estudiaba fue atacada por una patota de alrededor de diez mujeres. Le pegaron hasta que se cayó. Le siguieron pegando cuando estuvo en el piso. 
Golpearon su cabeza contra una pared. El último miércoles de abril, Naira llegó a su casa dolorida, tomó un ibuprofeno y se acostó. Al otro día los dolores seguían y fue al hospital. Le hicieron estudios, decidieron internarla, operarla. Tres días después Naira murió. Hay tres detenidas acusadas por el hecho, dos de ellas mayores de edad. 

El caso de Naira conmovió al país entero y reinstaló el debate por la violencia que llega a las escuelas. Una violencia que no reconoce diferencias sociales ni de género y que se manifiesta de forma cada vez más cruenta. Los expertos coinciden en destacar que la violencia que estalla en las escuelas no es violencia escolar: es el eco de una conflictividad social creciente presente en la calle y que aparece en las aulas, obligando a los educadores a apelar a nuevas herramientas para adaptarse a un escenario nuevo.

 El caso de Naira, no fue el único registrado en el curso de la última semana, aunque si el más grave: otro tuvo lugar en una escuela de Berazategui, donde una nena de 8 años debió ser internada después de ser agredida por compañeros de mayor edad en un recreo y en el interior del colegio. La nena fue dada de alta el jueves por la noche y los padres decidieron cambiarla de escuela tras denunciar que los maestros minimizaron el episodio. Un tercer caso se registró en Paraná, Entre Ríos, donde dos alumnas de 2° año de la escuela N° 16 Del Centenario, ambas de 13 años de edad, protagonizaron una violenta pelea en la tarde del último miércoles. El hecho se produjo en un parque, mientras otros compañeros miraban, las arengaban y filmaban la agresión, que luego subieron a las redes sociales. Según indicaron autoridades de la escuela “estas cosas pasan acá y en muchas escuelas, lamentablemente. Por lo general los conflictos se originan a través de las redes sociales, a donde la institución no puede llegar, hasta ahora. Por ese medio se amenazan, se provocan y después pasan estas cosas”.

 A la hora de analizar el fenómeno de la violencia que llega a las aulas, expertos, autoridades del área educativa y docentes no se limitan a hablar de redes sociales, aunque sí las mencionan. Ponen el acento, en cambio, en una pluralidad de factores que dibujan un escenario complejo en el que a la escuela le toca una función tan clave como difícil: la de prevenir, trabajar poniendo los conflictos en palabras y tratando evitar así que lleguen a los actos. Una tarea para la que se utilizan herramientas como los Acuerdos Institucionales de Convivencia y la Guía de Resolución para Situaciones de Conflicto, situaciones que incluyen desde las agresiones de padres a profesores hasta las agresiones entre pares.

Entre los factores que inciden , el antropólogo platense Héctor Lahitte destaca una creciente intolerancia social, una escasa tolerancia a la frustración y, asociada a esta última, una creciente impulsividad. “La palabra, que es la que tiene la función de evitar que el conflicto se dirima de manera violenta, aparece absolutamente devaluada hoy en nuestra sociedad”, dice Lahitte. La consecuencia de esta situación es que la transformación de la pelea como una forma de dirimir los desacuerdos aparece entonces, no ya como un problema exclusivamente escolar, sino cultural. Y como tal llega a la escuela. Hay más. Lahitte destaca el creciente recurso a categorizaciones discriminatorias que, nacidas en el seno de la sociedad, llegan también a la escuela ya aparecen en el conflicto entre alumnos. Esas categorizaciones, en el ámbito escolar , rotulan a grupos de chicos bajo el apelativo de “lindas”, “nerds”, “chetos” o “villeros”. 

Eliana Vázquez es directora provincial de Psicología Comunitaria y Pedagogía Social de la Dirección General de Cultura y Educación e indica que “cuando se genera una situación de violencia física lo que se pone en acto se expresa cuando el otro porta una característica o atributo que es visto por el agresor como un disvalor. Esta idea del disvalor está en ocasiones asociada a consumos culturales a través de los cuales se construye la identidad. Esta situación no es nueva. Pero hoy está muy presente en el escenario escolar una conflictividad que se inicia en la negación de la diferencia. Lo que nosotros tratamos es que la diferencia se reconozca, no que se acepte, que suena a algo forzado”. Según Vázquez, “las situaciones no son iguales en todas las escuelas y los conflictos se disparan en algunas zonas por cuestiones estéticas, de género, o étnicas. Actualmente se está haciendo un relevamiento para tener un mapa del tipo de problema que predomina en cada zona. Pero ya contamos con herramientas para intervenir, como una Guía de Resolución de Conflictos provincial que es referencia a nivel nacional y los Acuerdos Institucionales de Convivencia”.

 Lahitte apunta a otro elemento presente en la cultura que aparece en los conflictos que llegan a las escuelas y es el uso de la violencia como forma de adquirir protagonismo. “Vivimos un tiempo en que la credibilidad está en crisis y la violencia es entendida por algunos como una forma de acceder a un momento de protagonismo, de llamar la atención porque todas la otras formas de trascendencia son cuestionadas”, dice el antropólogo platense, quien destaca, además, que el crecimiento del consumo de drogas también pesa en la multiplicación y el crecimiento de la intensidad de los conflictos. Por su parte, Claudia Bracchi, directora provincial de Educación Secundaria destaca el rol de los adultos en la prevención: “cuando los adultos intervienen, esas situaciones conflictivas no se dan o lo hacen de manera muy atenuada”, sostiene.





fuente:
 http://www.eldia.com.ar/edis/20140504/Impulsividad-intolerancia-detras-peleas-estallan-escuela-informaciongeneral0.htm

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